Juan González López o como comúnmente le llamaban Juan Peche, es el nombre de mi abuelo materno, Tehuano de nacimiento, telegrafista de profesión, excelente orador y de un carácter inquebrantable, estricto en todos los sentidos y muy enojón.
Aunque no soy Juan, a él le debo mi nombre (que pese a que me ha traído alguna que otra burla o albur, lo llevo orgulloso), además de muchos buenos consejos…
Hace un como un año lo llegue a ver, y francamente no era el mismo, y me empezó a decir que el tiempo había hecho su trabajo, que se sentía satisfecho con lo conseguido y con lo vivido, que me amaba desde que me vio nacer, que mi primer año de vida lo viví con ellos y que hasta el ultimo suspiro y fuerza que le quedara me amaría, que había cumplido su ciclo y que lo único que esperaba era la muerte…
En ese momento lo abrace, llore y vi por primera vez salir una lagrima de su rostro. Hasta ahora no entiendo porque me decía que estaba orgulloso de mi, ya que nunca he tenido logro sobresaliente o extraordinario, mas pienso que es por el amor que le tuvo a su hija, y al ser tan duro no se lo expuso con palabras, pero si con acciones que escondidas tenían un te amo.
Papá Juan ayer me hablaron diciéndome que estabas muy mal, lo cual me hace suponer que el final esta cerca. Sabes que la familia no se escoge, uno viene y pues ustedes están acá, pero no me pudo tocar mejor abuelo que tu, gracias por tu amor y sobre todo por tu ejemplo, eres un hombre cabal, te amo y te amare hasta mi último suspiro y con todas mis fuerzas así como tú me enseñaste...
Nos vemos luego…





